Rosales

Los distintos tipos de rosales existentes permiten diferentes usos, determinados según la variedad que vaya a emplear, y por la habilidad del jardinero que los cultive. El más común y conocido es el de obtener rosas para cortar o para conservarlas en el rosal, con el fin de disfrutar de su aroma, aunque no es el único.
Existen rosales especialmente indicados para cubrir paredes, adornar pérgolas y muros, formar grupos de distinto color, delimitar bordes en caminos o cultivarlos en maceta para terrazas y balcones, así como para la extracción de esencias naturales empleadas en la fabricación de perfumes y ambientadores.
Especial mención merece el ánimo que lleva el jardinero a cultivar rosales con el fin de propagación y multiplicación de los ejemplares, donde entra en juego la hibridación, el injerto y la obtención de esquejes.
Dependiendo de las características del lugar donde vaya a emplazarlos, dispone de tres grupos principales, diferenciados por su tamaño y forma. Los arbustivos, formados por tres o cuatro tallos principales que nacen a ras de suelo, en los que las flores aparecen a cualquier altura y sólo sobre los brotes del año. Otro tipo son los trepadores y sarmentosos, formados por largas ramas que ocupan una gran superficie, pero las flores sólo nacen en la parte superior de la planta, necesitando apoyo para dirigir su crecimiento.
Finalmente están los rosales de copa y llorones, caracterizados por tener porte de árbol, con un tronco formado por uno o dos tallos terminados en una copa más o menos redondeada, que en la época de floración forman un llamativo conjunto de flores.

Trasplantar un Rosal

Como primera medida, ha de tener en cuenta que el momento justo para trasplantarlo ha de coincidir con el período de reposo del rosal, el invierno, porque de este modo ni las raíces ni los tallos sufrirán una parada en su desarrollo, situación que produciría en estaciones más calurosas. Si hubiese riesgo de heladas o el suelo estuviese helado en el momento del trasplante, debe acolchar el terreno con corteza de pino, hoja seca o paja. El mayor problema que puede encontrar es que la planta haya sufrido un desequilibrio por falta de agua, detectable porque los tallos estarían muy secos y las raíces con un tono oscuro. Si el rosal que quiere trasplantar presenta estas características, deséchelo y, a fin de evitar que la situación no se reproduzca una vez adquirido, tendrá que plantarlo tan pronto como sea posible.
Compruebe que el tamaño de las ramas y las raíces esté equilibrado (tomando como referencia el nivel del suelo, la altura y el grosor de la parte aérea, con respecto a las raíces, han de ser similares) y, si no es así, pode la parte más larga para conseguir una figura uniforme y que el rosal crezca con las proporciones adecuadas.
Un problema muy común es que el rosal no crezca con el grosor adecuado, encontrándonos con ejemplares de tallos largos y finos. Subsane esta pequeña diferencia, podando los tallos y raíces para favorecer el crecimiento en vigor de toda la planta, porque la robustez del tallo tiene mucho que ver con la resistencia a enfermedades y plagas.
En caso de los rosales arbustivos, que poseen los injertos en el cuello de la raíz, éste debe quedar justo a ras de suelo y cubierto por la tierra.
Los rosales son una de las especies que mayor número de hibridaciones puede llegar a tener. La polinización en los rosales se produce a través de los insectos, que acuden hasta sus flores para alimentarse y, como puede suponer, no distinguen entre variedades ni tipos de rosas. Debido al imprevisible origen del polen, las semillas resultantes no siempre dan lugar a ejemplares aptos para jardinería.
Esta situación puede ser modificada si la polinización es llevada a cabo artificialmente por expertos jardineros, consiguiendo, de este modo, las variedades y ejemplares deseados sin necesidad de encontrarse con sorpresas. Para fecundar una rosa con el polen de otra, tiene que aislar por completo los capullos antes de que se abran y eliminar los estambres, previamente a que maduren los granos de polen, recolectando el que más le interese con un palillo de algodón o unas pinzas. Para consumar la fecundación y que corresponda con la que usted desea, debe realizar todo el proceso casi en condiciones de esterilidad. Independientemente del esfuerzo y la paciencia que supone polinizar rosas, está la lentitud con la que las semillas son capaces de germinar y desarrollarse hasta dar ejemplares adultos, por lo que la mayoría de los aficionados a la jardinería prefieren el cultivo de esquejes de tallo o de ejemplares ya adultos, resultando el modo más eficaz para disfrutar de las belleza y aroma de las rosas en un corto espacio de tiempo.

Injerto en un Rosal

Existen dos tipos principales de injertos, dependiendo del tipo de rosal que se trate. Los de pies espinosos y reproducidos por estaca, son los más adecuados para la práctica del injerto inglés, que debe realizarse en invierno, uniendo el patrón y el injerto a través de un corte oblicuo con escalón longitudinal, teniendo la precaución de que las dos secciones presenten el mismo diámetro. El injerto de yema o escudete da buenos resultados sobre pies reproducidos por semilla y sin espinas, efectuándolo al final del verano, sobre el cuello de la raíz de un portainjertos. Realice la incisión sobre la corteza en forma de “T”, separando los bordes, a fin de dejar espacio para que penetre la yema, procedente de un brote del mismo año, en su interior. Ambos injertos han de permanecer atados al menos dos semanas, hasta que hayan agarrado.

Características Variedades de Rosales

Entre la gran cantidad de caracteres que posee el rosal, desde el punto de vista estético, y la posibilidad que existe de mejorarlos, mediante la selección durante su cultivo, los especialistas han sido capaces de conseguir variedades desde espectacularmente bellas hasta increíblemente resistentes a enfermedades. Las características más importantes pueden ser enumeradas empezando por el porte de la planta, si es trepador, arbustivo, de copa, sarmentoso, de tallo bajo o llorón. La resistencia a enfermedades y podredumbres, así como al ataque de pulgones, establece otra diferenciación. El número de rosas que produce, ya que el cultivo siempre va encaminado a la selección de aquellos rosales que mayor número de rosas dan durante el período de tiempo más amplio, marca otra importante selección.
Así mismo, se valora el color de las rosas, donde destaca, por un lado, la intensidad y, por otro, la mezcla de colores, siendo importante el número de pétalos y la forma de los mismos. Para concluir, se evalúa también la capacidad de hibridación, la calidad de los portainjertos y el aroma de las flores.

Pulgones en los Capullos de las Rosas

Lamentablemente, esta es una tarea de difícil realización, ya que lo indicado hubiera sido prevenir la proliferación de estos pequeños organismos. Para que no vuelva a ocurrirle, ha de revisar con frecuencia el envés de las hojas del rosal, porque es donde primero aparecen. Si detecta su presencia, lave con agua jabonosa las partes dañadas y rocíe el resto de la planta con insecticida; sólo así controlará su crecimiento. En caso de que la infección llegue en algunos lugares a cubrir totalmente los tallos, aplique el mismo método pero con mayor intensidad y, si es necesario, corte los tallos más afectados, porque seguramente estén deformados y no podrán ser recuperados. Impregne la base del tallo y la superficie del suelo con productos repelentes, ya que muchos de estos diminutos organismos caen sin llegar a morir y podrían ascender de nuevo.

NOMBRECARACTERISTICA
Rosal Silvestre o EscaramujoFlores pequeñas con pocos pétalos y de color blanco o rosado. Tallo arbustivo y espinoso
Rosal de ChinaFlores de pequeño tamaño, solitarias o en grupo, de color rojo, rosa o blanco. Tallo enano, sarmentoso o espinoso
Rosal de FranciaFlores solitarias o en grupo, de color rojo o rosa. Tallo de pequeño tamaño, rastreo o arbustivo
Rosal de TéFlores grandes, solitarias o dobles, de color rosa, amarillo o blanco. Tallo sarmentoso y espinoso de tallo bajo, arbustivo o llorón
Rosal AlmizcladoFlores agrupadas blancas. Tallos altos y trepadores
Rosal de BengalaFlores agrupadas, de color blanco, amarillo o rosa. Tallo de pie alto y sarmentoso, espinoso