Plantas Autóctonas

Con este nombre quedan agrupadas todas las especies de plantas que viven de forma independiente y asilvestrada en la región donde también son cultivadas. Ha sido la mano del hombre la que ha seleccionado, de entre las plantas que le rodeaban, aquellas que por belleza, vistosidad o aroma le resultaban más atractivas, incorporándolas al jardín para su propio disfrute.
Esta situación las dota de una serie de características idóneas para su cultivo sobre el resto de las plantas. Entre las distintas variedades, destaca el aroma de la lavanda, la hierbabuena o la madreselva, las bellas flores de la adelfa, la peonia o el lirio azul, y el agradable aspecto del olivo, el álamo blanco o el laurel.

Elección de Plantas Autóctonas

Existen una serie de ventajas que facilitan su cultivo, entre las que destacan la gran facilidad que tienen para acomodarse a las condiciones del jardín (puesto que se encuentran cómodas, como en su casa), al estar en su ciclo de vida ajustado a la climatología del lugar, incrementada, por otro lado, con los cuidados extra que les proporciona el jardinero, lo que permite un crecimiento más rápido y vigoroso.
Otra importante virtud es que poseen una resistencia natural a las enfermedades y plagas que aparecen en los jardines, ya que no son tan sensibles a su ataque, o bien disponen algunas de mecanismos de defensa que las protegen eficazmente.
De igual modo, estas especies producen frutos comestibles, como puede ser el naranjo, el nogal o el pino piñonero, mientras que otras son empleadas como condimentos culinarios, tales como el perejil, el tomillo o la albahaca, teniendo, en otras oportunidades, aplicaciones medicinales, como sucede con el romero, la manzanilla o la rosa silvestre.

Adelfas

Las adelfas y, en general, las plantas autóctonas, ofrecen una gran facilidad de cultivo, permitiendo que el abonado del suelo se efectué sólo una vez al año, antes de que comience el período de crecimiento. Es suficiente con añadir mantillo directamente sobre el suelo, puesto que no necesitan fertilizantes ni abonos especiales de floración.
En cuanto a la poda y limpieza, debido a su lento desarrollo, se limita a la eliminación de las ramas, hojas y flores secas. Así mismo, la necesidad de agua es mínima, ya que incluso son capaces de conformarse con las lluvias de temporada.

Tomillo

En primer lugar, ha de tener presente que no todas las plantas que encuentre en el campo pueden ser llevadas a su jardín, ya que en determinadas zonas existen plantas en peligro de extinción.
Esto no ocurre con plantas como el tomillo, el romero, la peonia o la adelfa, que sí puede conseguirlas en el campo. Para no dañar la planta, debe llevar los utensilios apropiados, como puede ser una regadera, un azadón, un desplantador y algunas bolsas de plástico o tela. Es imprescindible conocer qué tipo de raíz tiene la planta para intentar arrancarla completa, por lo que, si el suelo no estuviera lo bastante húmedo, tendrá que regarlo para no romper la estructura subterránea. Haga un hoyo lo suficientemente amplio para que las raíces no entren en contacto con el aire, e introduzca el cepellón en una bolsa, con objeto de que no se desprenda la tierra. Llévela lo más rápidamente posible a su lugar de destino y plántela.